Lcda Lindsay Sandoval

     Durante el presente artículo se abordara de una forma teórica, el resultado de la indagación relacionada con los diferentes tipos de evaluación a saber: cualitativa, por competencias y procesual, en el entendido que cada una de estas son herramientas que permiten de una u otra forma sopesar la materialización de los procesos de aprendizaje, adaptándose a la planificación previa que debe llevar el facilitador, permitiendo hacer uso de ellas según las necesidades que los procesos de transmisión del conocimiento ameriten.

Es por ello que se pretende, presentar diferentes definiciones respaldadas por autores calificados, revisándola evaluación por competencias, la evaluación cualitativa y la evaluación procesual, sus características para que desde allí se puedan establecer diferencias y semejanzas que ayuden a ubicar de mejor manera el alcance de cada una de ellas, y entonces poder realizar una proyección mental donde se conjuguen lo deseado y lo alcanzado. 

     Se debe partir afirmando que la evaluación dentro del proceso de trasmisión de conocimientos es fundamental, ya que permite fortalecer las estrategias de aprendizaje, ya sea de forma diagnostica, para medir el conocimiento o habilidades es una parte necesaria de la educación. En vista de lo anterior para los docentes es imprescindible conocer, diferenciar y manejar estos tipos de evaluación, a fin de que usando su experiencia se puedan implementar dentro de la planificación educativa de manera eficiente maximizando las potencialidades del alumno y facilitando la tarea docente.

     En este sentido, se debe tener en cuenta que para el docente una vez se define el objetivo de aprendizaje, se procede a construir los indicadores, para que de paso al instrumento y la construcción de la evaluación, su aplicación y finalmente las decisiones derivadas de las muestras recaudadas, al revisar esta situación se entiende la importancia de conocer de manera técnica y conceptual los aportes que pudieran efectuar cada una de las tres evaluaciones estudiadas. Dicho lo anterior se comienza a delimitar de la siguiente forma: 

La evaluación cualitativa.

La evaluación cualitativa hace una contraposición a la evaluación cuantitativa, es una vía diferente a la tradicional, enfocándose en elementos que no se fundamentan solo en exámenes que midan el aspecto cuantitativo o la memoria. La evaluación cuantitativa entonces, se apoya en actitudes, entorno, circunstancias, habilidades que demuestra el educando en su entorno de aprendizaje.

En este sentido Lobato (2007) expresa: “La evaluación cualitativa es aquella donde se juzga o valora más la calidad tanto del proceso como el nivel de aprovechamiento alcanzado de los alumnos que resulta de la dinámica del proceso de enseñanza aprendizaje”.

En el mismo orden parafraseando a Cubero y Villanueva (2014) se percibe como esta evaluación ha ganado terreno, ya que propone un proceso de enseñanza-aprendizaje mucho más integral y holístico, en vista de que toma en cuenta los objetivos, procesos, métodos, recursos, contexto e instrumentos. Por ende, se puede afirmar que es mucho más completa, integrando un toque humanístico y por ende subjetivo al proceso de evaluación.

 Al respecto, cuando se refiere a la evaluación cualitativa Alfaro (1996), expresa:

“es un proceso de investigación integral, la cual aporta evidencias diarias de la participación del estudiante en la práctica académica. Esta evaluación acentúa la importancia de observar e interpretar situaciones y experiencias, más que en resultados numéricos y situaciones controladas como lo hace la evaluación cuantitativa. La evaluación cualitativa invita a la evaluación permanente, con el objetivo de retroalimentar y reorientar a lo largo del proceso educativo. Para lograr mediar estas prácticas, es necesario plantearse estrategias e instrumentos que respondan a cómo evaluar”. (pág. 44)

 Se puede entonces afirmar, que esta evaluación se constituye en un reto superior para el docente, ya que necesita de una revisión constante de los aprendizajes, incluso obliga al facilitador a revisarse constantemente para así reinventarse, estar actualizado y al nivel de las necesidades y exigencias del grupo, entrando en juego estrategias y herramientas que llenen las expectativas de la planificación y que no se centren en estándares ortodoxos de evaluación. 

Evaluación por competencias

La evaluación por competencias tiene una particularidad y es que se considera tanto cualitativa como cuantitativa, tomando las palabras de Zabala (2003) esta evaluación en lo cualitativo se busca determinar de forma progresiva los logros concretos que van teniendo los estudiantes y en lo cuantitativo, los logros se relacionan con una escala numérica, para determinar de forma numérica el grado de avance. De esta manera, los números indicarán niveles de desarrollo, y tales niveles de desarrollo se corresponderán con niveles de logro cualitativos.

Por tanto, es necesario siguiendo la línea del presente trabajo entender que es la evaluación por competencias, entendiendo que en la misma deben intervenir los actores del proceso educativo, retroinformando y certificando la acumulación de aprendizajes, pero siempre teniendo como referencia un estándar de competencias que van a servir de referencia, trascendiendo más hacia la puesta en práctica de lo aprendido, el entendimiento de las tareas desde un punto de vista de ejecución, menos teórico, despertando la curiosidad y por supuesto la necesidad del aprendizaje por parte del alumno,   para fundamentar lo dicho se utiliza la explicación de Zabala (2003) quien al respecto afirma que:

“La evaluación de competencias y por competencias es un proceso de retroalimentación, determinación de idoneidad y certificación de los aprendizajes de los estudiantes de acuerdo con las competencias de referencia, mediante el análisis del desempeño de las personas en tareas y problemas pertinentes. Esto tiene como consecuencia importantes cambios en la evaluación tradicional, pues en este nuevo enfoque de evaluación los estudiantes deben tener mucha claridad del para qué, para quién, por qué y cómo es la evaluación, o si no está no va a tener la significación necesaria para contribuir a formar profesionales idóneos. Es así como la evaluación debe plantearse mediante tareas y problemas lo más reales posibles que impliquen curiosidad y reto”.

En cuanto a la evaluación por competencias, encontramos como instrumentos de evaluación entre otros: las matrices de evaluación, pruebas de observación, portafolio, pruebas de habilidades, en fin, evaluaciones donde no sólo se certifique la preparación del estudiante en conocimientos, sino también para afrontar situaciones de la vida, de la profesión, del ejercicio comulgando así con una formación integral y mucho más adaptada a una necesidad real de los educandos.

Evaluación Procesual

Para Casanova (1998) la evaluación procesual es aquella que: “consiste en la valoración continua del aprendizaje del alumnado y de la enseñanza del profesor, mediante la obtención sistemática de datos, análisis de los mismos y toma de decisiones oportuna mientras tiene lugar el propio proceso”. Entonces, esta evaluación requiere de una constante estimación del nivel de aprendizaje de los alumnos y del trabajo educativo del docente, involucrando datos y toma de decisiones propias de una buena gerencia educativa.

En la misma línea, la Revista Previa en cuanto a la función formativa de la evaluación procesual expresa que:

“consiste en la valoración, a través de la recogida continua y sistemática de datos, del funcionamiento de un centro, de un programa educativo, del proceso educativo del alumno, a lo largo de un periodo de tiempo prefijado para la consecución de las metas u objetivos propuestos”.

En virtud de lo anterior, esta evaluación procesual tiene como característica distintiva del resto el hecho de que cuenta con un periodo de tiempo delimitado para la misma, es decir se toma en cuenta la prefijación de un tiempo para la consecución de los objetivos o de las metas trazadas, por ende es una evaluación que va de la mano con la planificación, añadiendo el ingrediente “tiempo” y definiendo de inicio la interrogante ¿Cuándo?

Siguiendo la línea de las anteriores, en la evaluación procesual tenemos los siguientes instrumentos: Cuestionarios, diarios de aula, pruebas objetivas, rubricas, listas de control, pruebas escritas, sistemas de categorías, etcétera. 

REFERENCIAS

Alfaro, G. (1996). Evaluación cualitativa: técnicas y estrategias. San José, Costa Rica: EUNA, Universidad Nacional.

Casanova, M. (1998). Evaluación: concepto, tipología y objetivos. En La evaluación educativa. Escuela Básica. Madrid: SEP (biblioteca para la Actualización del Maestro).

Cubero, K. y Villanueva, L. (2014). Revista UNA. Costa Rica. Volumen 2. Enero-Junio del año 2014. Disponible en: https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/nuevohumanismo/article/view/6391/6449. Consulta junio 2019.

Lobato, E. (2007) El blog de evaluación de los aprendizajes. Disponible en: “http://evaluaciondelosaprendizajes1.blogspot.com/2007/08/evaluacion-cualitativa.html” Consulta en Junio 2019.

Revista Previa. Evaluación. Disponible en: https://previa.uclm.es/profesorado/ricardo/Practicum/Relieve/evaluacion.htm Consulta en Junio de 2019.

Zavala, M. (2003). Las competencias del profesorado universitario. Madrid: Narcea.